Bulimia nerviosa, ansia por la comida

 

¿Qué es la bulimia nerviosa? 

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria, se caracteriza por una necesidad de consumir grandes cantidades de comida en un espacio de tiempo muy corto. La necesidad  se vuelve imperiosa e irrefrenable y generalmente es comida con un alto contenido calórico. Estos episodios provocan un sentimiento de culpa y autorepulsa. Para compensar el ”atracón” la persona emplea métodos para evitar ganar peso, que pueden  conllevar un importante riesgo para la salud.

  • Vomitar
  • Usar  laxantes
  • Usar diuréticos
  • Ayunar
  • Realizar ejercicio físico excesivo

 

Bulimia, palabra que deriva del griego boulimos, que a su vez deriva de la fusión de bous y limos. Significa de manera literal ”hambre de buey”. Es un trastorno que se suele iniciar a finales de la adolescencia o al principio de la vida adulta, períodos en los que le podemos dar mayor importancia a nuestra imágen.  Además de las alteraciones en las conductas relacionadas con la comida y el temor a engordar, quien la padece suele tener una preocupación excesiva por su imagen personal.

El ansia por la comida es una experiencia normal no asociada necesariamente a conductas alimentarias patológicas. Sin embargo, en ocasiones, este deseo irresistible de consumir un determinado alimento puede convertirse en un antecedente inmediato del atracón.

Hay otros síntomas que pueden acompañar a la bulimia y conocerlos nos puede ayudar a identificarlo:

  • Atracones nocturnos: es imposible dormise si no se calma el ansia de comer.
  • Catadura: masticar el alimento y escupirlo sin llegar a tragarlo
  • Rumiación: la persona regurgita y mastica la comida varias veces antes de tragarla.

Ciclo de la bulimia nerviosa

 

Vomitamos con el objetivo de separarnos de aquello que tememos, esos alimentos que nos hacen engordar. Sin embargo, se trata de una solución a corto plazo que a largo se volverá el centro de nuestro problema.  Ese mismo método que utilizamos para ”depurarnos” está rompiendo el ciclo natural de saciedad. No dejamos que la comida sacie nuestro hambre, puesto que la devolvemos y esto hace que no nos sintamos saciados. Por lo tanto, la inducción del vómito está provocando que de nuevo sintamos la necesidad irrefrenable de consumir alimentos, dado que no estamos alimentados. El estado de privación en el que nos encontramos hace que el valor reforzante de la comida calórica aumente, convirtiéndose así las conductas en un círculo vicioso.

Además, suelen ser conductas que se realizan de manera secreta, de las cuales nos sentimos avergonzados, por lo que se va generalizando el estado de malestar, inquietud y sentimiento de culpabilidad.

 

 

Causas de la bulimia nerviosa

Las causas como en la mayoría de los trastornos son multifactoriales- debidas a diferentes factores-.

  • Variables individuales: se refiere a factores de riesgo individuales como antecedentes de obesidad, afecto negativo o rasgos de personalidad como la necesidad de control o perfeccionismo. De hecho, una de las teorías más aceptadas sobre el origen de la bulimia nerviosa pone su foco de origen en una baja autoestima. Propone que este déficit nos lleva a una preocupación excesiva por el peso y la figura lo que nos lleva a adoptar dietas demasiado restrictivas y atracones. Estos atracones provocan conductas para compensar los efectos de la comida como el vómito, con lo que se cierra el círculo puesto que contribuye a mantener una baja autoestisma. Aunque no sabemos  si efectivamente es la baja autoestima el principal y único factor que la desarrolla, lo que sí sabemos es que hay variables psicológicas que hay que tratar.

 

  • Variables familiares: como tener antecedentes familiares con problemas de alimentación o una excesiva preocupación por el peso y los patrones perfeccionistas y de alta exigencia de los padres.

 

  • Variables socioculturales: A lo largo de la historia el comer ha sido un acto social que permite fortalecer relaciones, cerrar negocios, compartir con los seres queridos e incluso mantener un estatus.  La obesidad en otras épocas ha significado salud, riqueza, belleza, mientras que la delgadez se consideraba como fealdad, penuria o enfermedad. En la actualidad vivimos en una sociedad que parece potenciar un canon de belleza excesivamente delgado, que promueve una imagen perfecta que normalmente está asociada a una delgadez extrema. Cuando la realidad es que no existe la imagen perfecta, todos tenemos defectos y virtudes. Lo que se debería promover sería una vida saludable que apostara por una alimentación equilibrada y el ejercicio moderado. El sentirnos bien con nosotros mismos debería nacer de dentro a fuera y no viceversa.

 

Terapia Psicológica en la bulimia nerviosa

 

Es importante que el Psicólogo indague en los posibles orígenes de este trastorno alimentario y en cómo se ha mantenido en el tiempo. Para ello tendrás que recordar si en algún período de tu vida se ha dado alguna circunstancia o evento que hayan podido ser la causa del desarrollo de la sobrevaloración del peso y figura. A partir de este conocimiento, el profesional se encargará de ayudarte a entender cuál ha sido el proceso y en base a cómo se esté manteniendo en la actualidad, se trabajará para “normalizarlo”.

  Terapia cognitivo conductual en la bulimia

La terapia cognitivo conductual en la actualidad está consolidado como elección para el tratamiento. El núcleo del trastorno puede ser el sistema de creencias que nos lleva a filtrar la información que recibimos del exterior, así como la relacionada con los estímulos internos, es que nos llevan a malinterpretar ciertas experiencias y a realizar conductas específicas derivadas de dichas mal interpretaciones. Identificar los pensamientos y creencias problemáticas que contribuyen al mantenimiento del problema, con el objetivo de cuestionarlos y modificarlos.

Los principales objetivos de la terapia es:

  • Reducir los atracones y las conductas compensatorias
  • Modificar la tendencia a hacer dietas extremas.
  • Cambiar las actitudes hacia el peso y la figura.
  • Disminuir síntomas asociados como la depresión, baja autoestima y deterioro en el funcionamiento social.

 

Es importante también tratar la sensación de ”sentirse gorda”, que fluctúa a lo largo del tiempo a pesar de que el peso se mantenga estable. La mayor parte de los desencadenantes de esta sensación se asocian a los estados de ánimo negativos -aburrimiento, soledad, tristeza- o se derivan de sensaciones físicas normales -sentirse llena después de comer, notar la ropa ajustada, compararse con otras personas.

Confunden esta sensación con el realmente tener sobrepeso.  Para lo que es importante identificar cuando ocurre, bajo qué circunstancias y qué sensaciones fisiológicas que le acompañan. Una vez detectados los desencadenantes, se entrenará a la paciente en la técnica de resolución de problemas para poder manejarlos.

Mecanismos que mantienen la bulimia nerviosa

  • Perfeccionismo: hace que nos valoremos exclusivamente por nuestro esfuerzo por alcanzar objetivos elevados y si lo conseguimos. Se trata de esquemas disfuncionales que nos hace vulnerables a evaluarnos de forma negativa cuando no podemos controlar el área dominante en todo momento.

-Existe un miedo irracional al fracaso ( comer excesivamente, engordar, saltarse la dieta)

-Atención selectiva a determinadas actuaciones ( contar calorías, vigilar el peso y la forma corporal)

-Elevada autocrítica personal

Debemos cambiar nuestro concepto de autoevaluación, que son los aspectos por los que nos juzgamos. Cambiando la idea sobrevalorada que tenemos acerca de la figura y el peso. Por lo que el Psicólogo nos ayude a visualizar y comprender lo perjudicial que puede ser tener un área tan dominante a la hora de evaluarnos.  Además, disminuye la importancia de otras áreas de nuestra vida: amigos, pareja, actividades de tiempo libre…

  •  Baja autoestima: existencia de una autoimagen negativa de manera permanente. Piensan negativamente de una misma por no poder controlar la ingesta de comida y se extrapola a tu como persona.

 

  • Intolerancia a los cambios en el estado de ánimo: los momentos en los que sentimos que nos ”saltamos” las reglas estrictas y tenemos los episodios de atracones, suelen desencadenarse como respuesta a nuestros cambios de ánimo. Utilizamos los atracones como regulador emocional para neutralizar estados negativos y los síntomas de estrés.  Pudiendo darse que cuando sentimos un afecto negativo esto nos lleve a comer de manera compulsiva, debido a que creemos que esto nos provocará comodidad y nos distraerá de nuestras emociones.  

 

  • Dificultades en las relaciones interpersonales: la sobreimportancia que le damos a nuestro peso y figura puede estar marginando otras áreas importantes de nuestra vida. Es importante recuperar nuestras actividades que se han dejado de realizar y que pueden contribuir a una autoevaluación más positiva. ej: retomar nuestras relaciones interpersonales, involucrarnos en nuevas actividades.

Síntomas de bulimia nerviosa

    • Terror a engordar
    • Obsesión por pesarse y medirse continuamente.
    • Episodios de atracones de comida: Los alimentos elegidos suelen ser aquellos considerados como “prohibidos”: chocolate, bollos, pizzas… con las consiguientes conductas compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo.
    • Esconder comida , para comerla más tarde.
    • Ir frecuentemente al baño  después de comer.
    • Negación de la realidad, tanto si son sorprendidos en pleno atracón, como si lo son autoinduciéndose el vómito.
    • Ejercicio físico desmesurado.
    • Hostilidad e irritabilidad.
    • Cambios de humor.
    • Rituales de comprobación: mirarse muchas veces al espejo, medirse ciertas partes del cuerpo, apretar o tocar zonas del cuerpo determinadas, compararse constantemente con otras personas o mirarse continuamente el cuerpo.
    • Evitación : no llevar ropa ajustada, evitar los espejos, no mirar fotografías de nosotros o cubrirnos ciertas partes de nuestro cuerpo para que no se nos vean.

 

 

 

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